Hay días que amanezco muy muy feliz y motivada y con ganas de comerme el mundo.
Regularmente en el trayecto en transporte público de mi casa a la escuela lo ocupo para pensar, para reflexionar, para meditar, quizá. Pongo canciones bonitas y dejo que la música me lleve, tratar de olvidarte del mundo y del caos es una práctica difícil pero que con tiempo aprendes a perfeccionar.
Hace rato preguntaba en Twitter cuál era el sentido de la vida.
Alguien me dijo: "De hacer cosas significativas, de demostrar que merece ser vivida." Y sonreí bonito al leerlo, creo que era lo que quería leer/escuchar.
Y al llegar el atardecer, hace un cielo hermoso, como una obra de arte, como pintado por las manos del mejor artista que haya conocido la humanidad. Al verlo sonrío y pienso que quizá no lo merezcamos, pero al mismo tiempo caigo en cuenta de que hay cosas que sólo nosotros, los humanos, podemos apreciar, porque ni siquiera la mejor cámara fotográfica puede captar ni transmitir lo que tus ojos ven y lo que te hace sentir cuando lo ves.
No sé cuál es el sentido de la vida. Pero si se trata de un día ver el cielo, sentir bonito y sonreír, quiero seguir viviendo.
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